A CINE NUNCA SE DEBE IR CON HAMBRE
Las personas que deseen comer en las salas de cine deben de ser ricas, muy ricas. No cualquiera puede darse el lujo de detenerse y comprar en las cafeterías de las salas de cine, por la sencilla de razón de que los precios de los productos son descaradamente altos, pero al fin y al cabo no hay más remedio que terminar pagándolos porque sin lugar a dudas el cine sin comida no es cine.
El programa de ir a cine se ha convertido prácticamente en un lujo para los ciudadanos, porque aparte de que el bolsillo de los cinéfilos sufre un gran desfalco con el precio de la boletería, la situación se complica aún más cuando llega el terrible momento de pedir los alimentos que se van a consumir durante la película.
Para la muestra un botón: en los teatros de Cine Colombia un paquete de papas cuesta 4.300 pesos, un paquete de maní 2.200 pesos, unas crispetas pequeñas 4.200 pesos y así sucesivamente se pueden ir encontrando otras perlas semejantes.
Desgraciadamente el consumidor no puede hacer nada frente a esta situación ya que le está completamente prohibido entrar todo tipo de alimentos y bebidas que no hayan sido comprados en las cafeterías del interior de los teatros. Inclusive en algunos teatros de Cine Colombia en Bogota, las personas son requisadas minuciosamente a la entrada con el fin de que no estén ingresando alimentos al escondido.
Pero el hecho de que los alimentos sean costosos no necesariamente significa que sean de calidad. A muchas personas, entre ellas Carolina Vélez y Sebastián Isaza, les ha sucedido que luego de haber pagado descaradas sumas de dinero por uno de los famosos “combos”, se han encontrado con que los productos alimenticios están viejos, duros o con una mala apariencia. La situación resulta irónica ya que antes del inicio de las películas, al público se le invita cordialmente a comprar en las cafeterías argumentando que manejan productos de la mejor calidad. Frente a esta situación los funcionarios de Cine Colombia y Cinemark se abstuvieron de emitir declaraciones.
Hoy en día una persona que desee ir a cine en compañía de su pareja o su familia, deberá contar con mínimo 40 mil pesos dentro de su billetera, y eso si, hacer fuerza durante toda la película para que ninguno comience a sentir hambre pues sabe que cualquier antojo le puede resultar bastante costoso. Debido a esto ya no todo el mundo puede ir a cine, ya que para una persona que se gane un salario mínimo estos precios están totalmente fuera de su alcance.
Por esta razón, a la entrada de los cines se le debería advertir a las personas que lleguen con el estomago lleno, o de lo contrario con suficiente dinero para que puedan alcanzar a pagar por estos “deliciosos manjares” y no ir a pasar penas